Desde 1992, la Cumbre de los Pueblos se ha mantenido como un grito de resistencia, un eco de las voces silenciadas por la desigualdad.
En este espacio de lucha y esperanza, las comunidades indígenas, tradicionales y periféricas, las que menos han contribuido a la crisis climática, pero que más sufren sus impactos, encuentran la oportunidad de ser escuchadas.
Mientras las COP oficiales continúan negociando números y objetivos, la Cumbre habla de vidas, derechos y territorios. Aquí construimos un futuro basado en la justicia social y ambiental, demostrando que nuestra lucha es tan necesaria como urgente.
La Cumbre es un llamado a la acción para una transición justa y solidaria, donde nadie se quede atrás.
Desde agosto de 2023, hemos estado construyendo juntos propuestas que reflejan la fuerza y las realidades de las comunidades que a menudo están al margen de las decisiones.
En Belém, la Amazonía se convierte no solo en un bioma, sino en un poderoso símbolo de resistencia y lucha por la justicia climática.
Este es un espacio donde se respetan las prácticas tradicionales y se alzan las voces de quienes habitan el bosque.
¡Aquí, cada idea y cada experiencia juegan un papel vital en la construcción de un futuro que respete a todos los pueblos!