MODA GLOBAL, SABERES LOCALES: TENSIONES DECOLONIALES EN TORNO A LOS TEXTILES LATINOAMERICANOS

Publicado em 13/03/2026 - ISBN: 978-65-272-2216-3

DOI
10.29327/1767853.1-33  
Título do Trabalho
MODA GLOBAL, SABERES LOCALES: TENSIONES DECOLONIALES EN TORNO A LOS TEXTILES LATINOAMERICANOS
Autores
  • Laura Zambrini
Modalidade
Resumo expandido
Área temática
Artesanía y Economía Solidaria
Data de Publicação
13/03/2026
País da Publicação
Brasil | Brasil
Idioma da Publicação
pt-BR
Página do Trabalho
https://www.even3.com.br/anais/i-encuentro-diseno-y-antropologia-america-latina/1298585-moda-global-saberes-locales--tensiones-decoloniales-en-torno-a-los-textiles-latinoamericanos
ISBN
978-65-272-2216-3
Palavras-Chave
moda, textiles ancestrales, decolonialidad
Resumo
Este trabajo se inscribe en el campo de intersección entre la sociología de la moda, la antropología del diseño y los enfoques decoloniales, con especial interés en los procesos mediante los cuales los textiles ancestrales latinoamericanos ingresan en el circuito de la moda global y son reconfigurados bajo lógicas que muchas veces reproducen relaciones coloniales y desigualdades históricas. El punto de partida es la constatación de que el sistema de la moda atraviesa desde hace varias décadas un proceso de crisis y desarticulación (Saulquin, 2014), marcado por la aceleración de los ciclos de tendencias, la globalización del consumo y la inestabilidad de jerarquías que antes parecían inamovibles, como la distinción entre “centro” y “periferia”. En este contexto, los textiles producidos en comunidades andinas, amazónicas o chaqueñas, entre otras, aparecen en las pasarelas y colecciones de casas de moda internacionales, transformados en signos de distinción y lujo, pero también en objetos de controversia (Amarilla, 2022). Estas piezas textiles condensan memorias colectivas, prácticas comunitarias, economías locales y visiones del mundo profundamente ligadas al territorio, y cuando son incorporadas a dinámicas globales suelen perder esas densidades de sentido y ser reducidas a simples motivos estéticos. Aquí se busca interrogar estas tensiones y explorar cómo, desde la perspectiva del diseño, se pueden imaginar alternativas éticas, sostenibles y situadas que reconozcan la autoría comunitaria y respeten los patrimonios culturales. Esta aproximación combina una dimensión teórica, basada en la sociología crítica de la moda, los estudios decoloniales y la antropología del diseño, con un trabajo empírico centrado en casos concretos de controversias internacionales por apropiación cultural y experiencias locales de colaboración entre diseñadores y comunidades artesanas. La perspectiva decolonial permite pensar cómo la colonialidad del poder se expresa en la circulación de objetos y en la jerarquización de saberes, mientras que la antropología aporta herramientas para comprender los textiles como portadores de significados sociales, relaciones comunitarias y formas de vida. Desde este cruce, no concibo a los textiles únicamente como mercancías sino como condensadores de memorias y afectos, ni a la moda únicamente como industria sino como campo cultural atravesado por disputas simbólicas y materiales (Augé, 1996; Hall, 2003; Arizpe, 2006). En América Latina, las tensiones con el mercado global se hacen especialmente visibles ya que, por un lado, las comunidades sostienen prácticas que aseguran la transmisión intergeneracional de técnicas y sentidos y, por otro, la apropiación sin reconocimiento ni retribución refuerza desigualdades estructurales y amenaza la continuidad de los oficios. Desde mi lugar de actuación como investigadora en Argentina observo cómo estas tensiones se expresan de manera situada en múltiples escenarios que van desde proyectos de patrimonialización impulsados por museos hasta iniciativas de cooperativas textiles que buscan articular producción artesanal y diseño contemporáneo, pasando por debates en torno a la autoría en los circuitos académicos y de mercado. Estos procesos exigen un abordaje interdisciplinario en el que el diseño y las ciencias sociales se potencian mutuamente. El diseño aporta la dimensión proyectual, la posibilidad de imaginar futuros posibles y de intervenir en los procesos productivos, mientras que la antropología provee una mirada etnográfica que permite comprender las especificidades locales, los vínculos comunitarios y la historicidad de los saberes. El diálogo entre ambas disciplinas se convierte en una herramienta para problematizar categorías como autenticidad, valor y autoría, que en la moda global suelen estar definidas desde parámetros eurocéntricos (Díaz, 2022). Metodológicamente, el trabajo articula varias estrategias que provienen tanto de las ciencias sociales como del campo del diseño. Por un lado, recurro al análisis documental de discursos mediáticos, catálogos y colecciones de moda internacional, lo que permite rastrear los modos en que los textiles ancestrales circulan en el mercado global y cómo son legitimados en las instancias de consumo. Por otro lado, realizo trabajo de campo con comunidades textiles y diseñadores, a través de entrevistas, observación participante y talleres colaborativos. La perspectiva etnográfica resulta aquí fundamental, porque posibilita no sólo describir los objetos sino también reconstruir las redes sociales, los afectos y los sentidos que se movilizan en torno a ellos. He podido registrar cómo las tejedoras wichí en el Chaco argentino comprenden su práctica como un acto de continuidad cultural y de sustento económico, al mismo tiempo que resisten a la precarización generada por intermediarios que compran a precios irrisorios para luego vender en mercados urbanos bajo la etiqueta de “moda ética”. También he observado cómo en comunidades mapuche del sur de Argentina y Chile, el textil se concibe como parte de una cosmología vinculada al territorio, de modo que su incorporación en pasarelas internacionales no puede entenderse sólo como “uso estético” sino como desplazamiento de un bien cultural que forma parte de un entramado espiritual. Estos ejemplos ponen en evidencia la necesidad de que el diseño trabaje con marcos que reconozcan la especificidad de los saberes y que generen condiciones de autoría compartida. Casos como los rebozos en México o los aguayos en Bolivia y Perú muestran que los textiles no son meros ornamentos sino dispositivos de identidad colectiva. En México, el rebozo es un emblema cultural que condensa género, clase y nación, y que ha sido objeto de patrimonialización estatal y, al mismo tiempo, de apropiación en el mercado turístico y de moda. En Bolivia y Perú, los aguayos representan la conexión con la tierra, la vida comunitaria y el sistema de intercambio en ferias locales, pero también han sido reproducidos en colecciones de firmas internacionales que los presentan como “patrones étnicos” despojados de su sentido. En todos estos casos, el problema central no radica en el uso de los textiles en contextos distintos al de origen, sino en la ausencia de reconocimiento, participación y beneficio para las comunidades que los producen. Un caso paradigmático en la alta costura lo constituyen las denuncias públicas contra marcas que han utilizado bordados o tejidos indígenas sin consentimiento, lo que generó reacciones internacionales y abrió un debate sobre propiedad intelectual, derechos colectivos y patrimonios inmateriales. Estas denuncias visibilizan la tensión entre la lógica extractiva de las grandes casas de moda y el reclamo de reconocimiento por parte de comunidades y colectivos. Sin embargo, también muestran cómo las comunidades están cada vez más organizadas para defender sus derechos y disputar sentidos en la esfera pública. Frente a estas apropiaciones, emergen experiencias locales que buscan articular saberes artesanales y diseño contemporáneo desde lógicas colaborativas y de respeto mutuo. Diseñadores jóvenes en Argentina, Brasil y Colombia han impulsado proyectos de co-diseño que ensayan modelos de autoría compartida y distribución equitativa de beneficios, y que intentan romper con la verticalidad entre diseñador y artesano. Estas experiencias, aunque todavía marginales en el mercado global, muestran que es posible pensar una moda situada y ética, que no se limite a reproducir desigualdades, sino que contribuya a reconfigurar las relaciones entre diseño, cultura y economía. Los desafíos de esta área de investigación son múltiples. En primer lugar, sostener una perspectiva situada que reconozca las especificidades latinoamericanas y evite la aplicación acrítica de categorías producidas en contextos europeos o norteamericanos. Entre esas especificidades se destacan la centralidad de las mujeres en la producción y transmisión de saberes textiles, la profunda ligazón entre territorio y prácticas artesanales y la coexistencia de lógicas comunitarias con dinámicas de mercado que tienden a despojarlas de sentido. En segundo lugar, es necesario articular el análisis académico con prácticas de investigación colaborativas que involucren a las comunidades y eviten reproducir la lógica extractiva que se critica en el campo de la moda. En tercer lugar, resulta clave problematizar las nociones de patrimonio y autenticidad, que en ocasiones congelan las prácticas textiles en una imagen folclorizada y estática, en lugar de reconocerlas como saberes vivos y en transformación (Londoño, 2015). Para avanzar en este análisis resulta fundamental revisar cómo se ha conceptualizado la moda desde una mirada latinoamericana. Autores como García Canclini (2004) han señalado que las culturas híbridas surgen en procesos de negociación desigual, donde lo local se articula con lo global sin perder necesariamente sus anclajes territoriales. En el campo del diseño, Bonsiepe (2005) y Escobar (2017) han subrayado la importancia de pensar desde el Sur Global, con categorías que respondan a nuestras realidades y no a traducciones acríticas de matrices eurocéntricas. Estas perspectivas permiten enmarcar los textiles ancestrales no como vestigios de un pasado inmutable, sino como prácticas vivas que se actualizan en la contemporaneidad y que, por lo tanto, deben ser analizadas en su agencia política, cultural y económica. Aquí la antropología del diseño, como campo emergente, ofrece una clave analítica poderosa: no se trata sólo de describir objetos, sino de comprender cómo los artefactos median las relaciones sociales, cómo los textiles producen comunidad y cómo las prácticas de diseño se entrelazan con formas de vida. En este marco, este trabajo busca dialogar con los objetivos del congreso de identificar sinergias, mapear investigaciones y fortalecer redes entre quienes trabajamos en la intersección de diseño y antropología en América Latina. La reflexión sobre los textiles ancestrales y su relación con la moda global constituye un caso privilegiado para pensar cómo los objetos condensan relaciones sociales, memorias y tensiones coloniales, y cómo el diseño puede ser una herramienta de transformación cultural y política. El cruce con la antropología permite ampliar la mirada y situar estas prácticas en contextos concretos, reconociendo a los actores que las sostienen y a los conflictos que las atraviesan. Este cruce, además, hace posible repensar los propios modos de investigar: cómo escribir, cómo representar a los sujetos de estudio, cómo evitar las jerarquías implícitas en la producción académica y cómo generar conocimiento que pueda ser útil para las comunidades involucradas. El campo de los estudios de moda en América Latina está en plena expansión, y al conectarse con la antropología abre caminos para una reflexión crítica que trascienda los límites disciplinares. Se trata de pensar la moda no sólo como fenómeno estético, sino como práctica cultural atravesada por relaciones de poder, procesos de colonización y disputas por el sentido. En este sentido, la indagación sobre los textiles ancestrales permite cuestionar categorías tradicionales del diseño y, al mismo tiempo, aportar a discusiones antropológicas sobre materialidad, patrimonio y cultura visual. El objetivo último es contribuir a la construcción de un campo académico que, al tiempo que problematiza la apropiación cultural, pueda visibilizar alternativas más justas y sostenibles, y que al hacerlo fortalezca lazos entre investigadores, diseñadores y comunidades.
Título do Evento
I Encuentro de Antropología y Diseño en América Latina
Cidade do Evento
São Luís
Título dos Anais do Evento
Cuaderno de Resúmenes del Encuentro de Antropología y Diseño en América Latina
Nome da Editora
Even3
Meio de Divulgação
Meio Digital
DOI

Como citar

ZAMBRINI, Laura. MODA GLOBAL, SABERES LOCALES: TENSIONES DECOLONIALES EN TORNO A LOS TEXTILES LATINOAMERICANOS.. In: Cuaderno de Resúmenes del Encuentro de Antropología y Diseño en América Latina. Anais...São Luís(MA) ENES-Morelia / UNAM, 2026. Disponível em: https//www.even3.com.br/anais/i-encuentro-diseno-y-antropologia-america-latina/1298585-MODA-GLOBAL-SABERES-LOCALES--TENSIONES-DECOLONIALES-EN-TORNO-A-LOS-TEXTILES-LATINOAMERICANOS. Acesso em: 22/05/2026

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