HACER PRESENTE LA ESTRUCTURA

Publicado em 13/03/2026 - ISBN: 978-65-272-2216-3

DOI
10.29327/1767853.1-29  
Título do Trabalho
HACER PRESENTE LA ESTRUCTURA
Autores
  • José María Aguirre
Modalidade
Resumo expandido
Área temática
Contribuiciones Teóricas
Data de Publicação
13/03/2026
País da Publicação
Brasil | Brasil
Idioma da Publicação
pt-BR
Página do Trabalho
https://www.even3.com.br/anais/i-encuentro-diseno-y-antropologia-america-latina/1291203-hacer-presente-la-estructura
ISBN
978-65-272-2216-3
Palavras-Chave
Lenguaje. Diseño. Campo Semiótico. Discurso Retórico.
Resumo
Los paralelos entre Antropología y Diseño son tantos que muchas veces sus metodologías se con-funden, en el mejor sentido de la expresión, y ya hubo otros textos señeros como aquél de Augé en donde esas articulaciones se hicieron más que evidentes. Es entonces que el presente escrito busca, más que exponer resultados, mostrar apenas un estudio en proceso a partir de la puesta en juego de una nueva asignatura en el marco de la Licenciatura en Diseño de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad Católica de Córdoba, Argentina. La asignatura en cuestión es la de Retórica del Diseño, en su tercer nivel. Para ello nos apoyamos en Eco para trazar los objetivos de nuestro acto pedagógico; el hacer tangible a esa estructura que entrelaza y articula a todas o casi todas nuestras expresiones culturales: el lenguaje. De todas sus infinitas manifestaciones dentro del campo semiótico, el discurso retórico probablemente sea el más utilizado por el diseño. Como disciplina cuyo objetivo fundamental es responder a necesidades humanas con un claro fin en la potenciación de la calidad de vida de sus destinatarios, el diseño es probablemente una de las actividades que con más frecuencia ha recurrido y recurre al discurso retórico como herramienta de persuasión. Como diseñadores necesitamos de la retórica para convencer a nuestros congéneres de que nuestra propuesta, nuestro mensaje, nuestra obra, es la más cercana respuesta a sus requerimientos. Digamos que un importante propósito en cualquier acto comunicativo sería el de recuperar, reconocer y poner en juego a todas las herramientas posibles y disponibles para la transmisión de mensajes convincentes. Pero tenemos todos la tendencia a apoyarnos en la palabra escrita o hablada como soporte protagonista de nuestros mensajes y descuidamos toda otra pléyade de plataformas, abusando de la lengua como materialidad eficiente sí, pero con un gran consumo de espacio y de tiempo. El lenguaje puede que sea, sin dudarlo demasiado, el invento más importante de la historia de la civilización. Primero el oral y luego el escrito, ambos permitieron la conservación de la información para cada nueva generación. De esa manera, capa a capa ha ido construyéndose progresivamente nuestra cultura, sumándose cada nuevo logro al acervo común. Sin embargo, la palabra no es el único soporte para la comunicación entre los humanos. Es necesario recuperar otras representaciones de esas mismas significaciones pero en otros signos; hay otras maneras y es siempre importante no olvidarlas, no pensar que la palabra es la única vía, sino que existe todo un inmenso campo semiótico con la oferta de estímulos variados para todos lo sentidos: otras grafías y otros sonidos, a los que se suman los olores, las texturas, los sabores y visiones perceptibles en actos, gestos, figuras, formas, colores, etcétera; formas diversas por delante de diversos contenidos. Cientos de maneras de reemplazar a la palabra y que de algun modo constituyen, en muchas ocasiones, un mensaje más directo y tan importante en el reconocimiento de próblemáticas que deban resolverse desde el ejercicio del diseño. Definitivamente ese campo se nos presenta como explorable para hallar nuevas y mejores maneras de relacionarnos con nuestras cosas, con nuestros objetos. Umberto Eco plantea en su obra La estructura ausente un mapa en donde describe las características de ese campo en su totalidad, el campo semiótico, delineando una progresión que va desde las comunicaciones mas primitivas -léase el mundo animal- hasta las más desarrolladas o cultas ligadas obviamente a la cultura como mundo artificial -en palabras de Ortega & Gasset, a la sobrenaturaleza en su máxima expresión. En medio, todo un universo de códigos diferentes que refieren a los sentidos y los hechos por ellos percibidos: el gusto, el tacto, los gestos, la narrativa, la música, las convenciones culturales, los sistemas de valores y un eterno etcétera. Si en un extremo entonces Eco ubica a los lenguajes -si cabe el término- animales, en el otro corona con la función discursiva de la retórica. Probablemente lo de corona no sea parte de una expresión feliz o del todo veraz y estemos aquí utilizando sutilmente algunas componentes de función persuasiva, para convencernos de que los lenguajes humanos son superiores al resto de las comunicaciones, cosa de la que en absoluto podemos estar seguros. En definitiva, actuamos aquí bajo el amparo de la solidez teórica del alessandrino, ya que el propio Eco define brevemente a la retórica como engaño sutil. Sin embargo, en el campo del diseño nos interesa -o mejor debiera interesarnos- que se haga esencialmente un buen manejo de discurso retórico como herramienta de comunicación, siempre con fines positivos más allá de algunos sutiles insumos. Después de todo, cualquiera sea el mensaje emitido, cualquiera sea la voluntad de un emisor, lo comunicado siempre lleva consigo más no sea un mínimo de componente retórica, ya que nadie quiere entablar una comunicación con el objetivo de que el receptor del caso no comprenda aquello que se quiere transmitir. No importa la intención original; puede de hecho que el propósito de esa comunicación sea contar algo con genuina veracidad o, por el contrario, existir una premeditada voluntad de falsedad en el mensaje. En este último caso caben, en principio, dos alternativas: (i) que el receptor crea que el mensaje es veraz -a pesar de que el emisor sabe, es falso-, (ii) o que en su esencia esa comunicación lleve la burda y evidente marca de la mentira o, porqué no, de la fantasía y actúe con la complicidad del destinatario. Cualquiera sea entonces la meta que se persiga, hay siempre detrás de todo acto cumunicativo una función retórica a caballo de conseguir la persuasión o la convicción como resultado. Particularmente el diseño como disciplina se ha ocupado en su historia de resolver variados problemas atravesados por la comunicación como eje, desde los más complejos a los más simples, y el discurso retórico está siempre presente. Por ejemplo, una clave y sencilla pieza de diseño comunicacional como lo es un logotipo o isologotipo, necesita de la función retórica para poder transmitir convincentemente la seriedad profesional de una persona o institución, sea esta última pública, privada o del tercer sector. Igualmente necesita de la componente persuasiva un corto texto o uno largo como la novela o, más aun, una saga de siete que intente persuadirnos del que el mundo de la magia existe, aunque certeramente sepamos de que eso es completamente imposible. Pero estos son típicos casos en donde el emisor y el receptor -apelando a la clásica fórmula de Jackobson- son personas diferentes ¿Existe entonces la necesidad de hacer uso de la retórica no para convencer a otros sino para auto persuadirnos de algo? Seguramente; de manera reiterada utilizamos ese tipo de discurso para auto convencernos o persuadirnos de que una comunicación es válida según nuestras propias estructuras de validación. Allí, el destinatario y el emisor somos la misma persona. Podemos ser nosotros mismos los productores de un mensaje que busque como objetivo comunicacional a un nosotros en el futuro, recuperando valiosa data del pasado; hermosa triangulación temporal si las hay, por cierto. El Diseño es entonces una disciplina que, a diferencia de otras, pisa simultáneamente los tres conceptos temporales en todas sus manifestaciones. Con todo ello nos referimos sencillamente a: Pasado, Presente y Futuro. El pasado, observado con adecuadas metodologías como bien lo sabe la Antropología, nos ofrece todo el material base para la construcción de una sólida cultura, en nuestro caso de proyecto; El presente significa ni más ni menos que nuestra realidad, nuestra actualidad; y el futuro se nos presenta como el desafío de pensar de manera ego-axial, saliéndonos de nuestra situación para poder así acercarnos a las necesidades de los otros, de las otras, las que serán resueltas desde el diseño en prospectiva. Y el diseño es una disciplina esencialmente prospectiva, en tanto imagina escenarios futuros aun inexistentes. De hecho, la raíz etimológica de la palabra proyecto (de la familia de proyectil) tiene que ver con aquello arrojado hacia adelante, en nuestro caso, adelante en el tiempo, adelante en el futuro. La prospectiva, como área del concimiento, ofrece una cantidad de herramientas para la observación de campos culturales complejos, tanto de nuestro presente como del pasado y, fundamentalmente, de las posibles tramas culturales por venir. Enfrentar la incertidumbre que conlleva el desarrollo de procesos proyectuales, a partir de un conciente uso del pensamiento complejo e inactual -uno que todos poseemos- es imprescindible para un exitoso ejercicio del diseño y nos pone al umbral de la configuración de variadas alternativas escénicas culturales, plausibles continentes de nuestra oferta de nuevas y positivas piezas para el rompecabezas socio-simbólico que anhelamos todos. Se hace imposible un buen ejercicio del diseño si desconocemos nuestras obvias limitaciones disciplinares. Podemos prepararnos con mucho esmero para operar sobre la cultura como hecho material, es decir como hecho percibible, pero debemos tener clara conciencia de que se nos hace verdaderamente imposible incidir, aunque fuese de manera mínima, en las inaccesibles conciencias de nuestros fruidores destinatarios. Así y todo, es sabido de la existencia de un mal uso de las herramientas de la comunicación y que éstas se orientan forzadamente a operar en el plano de las interpretaciones personales de los otros. Esos procesos transitan por inciertos caminos porque esas íntimas resonancias son territorios infranqueables y enteramente propios de cada persona destinataria. Pero ese diseño igualmente existe y se refleja en un único espejo de una única, egocéntrica y resonada conciencia… lo llamamos diseño de autor.
Título do Evento
I Encuentro de Antropología y Diseño en América Latina
Cidade do Evento
São Luís
Título dos Anais do Evento
Cuaderno de Resúmenes del Encuentro de Antropología y Diseño en América Latina
Nome da Editora
Even3
Meio de Divulgação
Meio Digital
DOI

Como citar

AGUIRRE, José María. HACER PRESENTE LA ESTRUCTURA.. In: Cuaderno de Resúmenes del Encuentro de Antropología y Diseño en América Latina. Anais...São Luís(MA) ENES-Morelia / UNAM, 2026. Disponível em: https//www.even3.com.br/anais/i-encuentro-diseno-y-antropologia-america-latina/1291203-HACER-PRESENTE-LA-ESTRUCTURA. Acesso em: 22/05/2026

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